Un día, tras una pelea con mi hijo de esas que te dejan del revés, vi claro que me faltaba formación,  información y recursos para poder ser la madre que estaba convencida
que podía y quería ser.

Con la Dispciplina Positiva, y en pocas semanas, encontré la manera de darle la vuelta a todas esas situaciones que me sobrepasaban y me hacían cabrearme y acabar gritandole a mi hijo…
Y ahora soy una mami feliz y tranquila con un familia feliz y tranquila.

Y decidí formarme para poder ayudar a otras madres a lograr la maternidad que desean.

Durante muchos años me he dedicado a asesorar y acompañar a emprendedores con la puesta en marcha y mejora de sus negocios…
y entonces tuve un hijo.

Ser madre cambió muchas cosas en mí, en mi vida y en mi perspectiva de lo que quería de mi profesión. 

Porque, a pesar de que acompañar a otras personas y ayudarlas a realizar sus propios proyectos es algo que he disfrutado mucho durante años, a día de hoy y desde que tengo hijos, lo que realmente me mueve y lo que de verdad quiero hacer con mi vida, es ayudar a otras madres, porque las madres lo tenemos muy difícil en muchos sentidos, la carga mental y la carga física, el tiempo que desaparece, el día a día que se lo come todo, lo fácil que es olvidarte de ti misma, lo mucho que suele penalizar el ser madre a nivel profesional y laboral…

Disciplina Positiva Laia Riben laptop cafe

estaba yo reorientando mi coaching para emprendedores a algo más concreto para madres cuando nos pilló el confinamiento

Disciplina positiva Laia Riben gato enfadado

En casa somos todos muy autónomos y cada uno va a la suya. Con el niño casi todo el día en la guardería y en el parque, no había mucho espacio ni tiempo para conflictos… Pero llegó el Coronavirus y nos lo puso todo patas arriba.

Tantos los días seguidos metidos en casa, a todas horas juntos, el no salir a la calle ni un momento, el no socializar con otros niños ni con otros adultos, el estrés de la situación… TODO! pusieron mi maternidad muy en jaque; situaciones totalmente descontroladas, yo totalmente sobrepasada, enfados, gritos por todas partes, sin tener ni idea de cómo solucionarlo y mucho menos cómo encarar mejor esas situaciones cuando se volvieran a dar.

Me encontré siendo una madre que no soy y no quiero ser, casi derrotada, sin recursos, sin herramientas y con un niño de 2 años que reclamaba a gritos un cambio de tercio.

Busqué mucha información, leí y leí todo lo que encontré, lo probé todo…

¡y ME quedé con la disciplina positiva!

Cuando empecé con la Disciplina Positiva me di cuenta de muchas cosas que ya estábamos haciendo bien y de muchas otras hacía falta orientar y abordar de otro modo. Empecé a hacer pruebas en casa y a ver como con un cambio de actitud por aquí, un cambio de perspectiva por allá, y sin demasiada complicación, las cosas con nuestro hijo se volvieron más fáciles!
Y seguí probando con las herramientas propuestas por la Disciplina Positiva y la cosa efectivamente mejoraba!

Aproveché los ratitos de la siesta para certificarme como coach de Disciplina Positiva para madres y padres y así poder guíar a otras madres en este proceso hacia una maternidad positiva y respetuosa.

Ahora nuestra relación es más fuerte, entiendo sus motivos y veo qué necesita realmente pero aún no sabe verbalizar ni canalizar bien. Él lo siente y eso le hace tener más confianza en mí y en sí mismo. En este tiempo hemos aprendido a reconducir situaciones repetitivas que no llevan a ningún lado. Tenemos una estructura  familiar estable y fuerte y a la vez flexible en la que él se puede desarrollar como la persona que es, con seguridad y tranquilidad, y nosotros le podemos acompañar activamente, enseñándole lo que creemos que puede necesitar para ser un adulto feliz y capaz.

Sobre mí Disciplina Positiva Laia Riben niña saltando en un charco

Y lo que es mejor, me veo capaz de adaptarme a sus cambios, porque crece y madura y aprende mil cosas cada día, en el colegio y con sus compañeros, y esos cambios traen situacions y conflictos nuevos.

Educar a niñas/os y jóvenes también es un proyecto y, como con cualquier otro proyecto, puedes ir haciendo sobre la marcha, pero si realmente quieres que la cosa salga como te gustaría, es importante tener claros tus valores, tus objetivos a LP, y hacer un plan de acción que te encamine y te ponga en el buen camino, en el camino de lograr una maternidad positiva, respetuosa y feliz y que tus hijos sean adultos felices.

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